lunes, 9 de marzo de 2015

Francisco Pancho Salazar

Salazar también fue dirigente deportivo

“Pancho”, vale decir, Francisco Salazar, murió el día de los enamorados después de haber navegado tanto en su lancha deportiva por todas las corrientes y recovecos del Orinoco, del Caroní, del Apure y otros afluentes del Río Padre,
Francisco Pancho Salazar era margariteño-guayanés, gentilicio adoptado en razón de haber nacido en la isla oriental, y crecido en Guayana, particularmente en la zona del hierro, a donde lo trajo su padre cuando al servicio de la Orinoco Mining Company trabajaba como marino en el mantenimiento del canal de navegación. Y es que los margariteños han estado conectados con Guayana desde los mismos tiempos de Antonio de Berrío. El capitán segoviano tomó la provincia de Guayana y fundó Santo Tomás con hispanos, cartagineses, margariteñas y guayanos.
Lo mismo ocurrió con el ex gobernador de Margarita, Joaquín Sabas Moreno de Mendoza al fundar Angostura que sirvió de asiento a la primigenia capital de Guayana, de suerte que la presencia de los isleños en Guayana en todos los tiempos martillando en el yunque y en la forja de su destino, es evidente.
Pero Pancho Salazar, más que navegante surcando los ríos como aficionado del deporte náutico que le permitía además asistir a los habitantes del agua, era periodista y como tal sirvió a las empresas del hierro y del acero bajo la tutela de la CVG Él estudió periodismo con una de las dos becas que el gobierno de Diego Heredia Hernández otorgó para su selección y administración a la entonces Asociación Venezolano de Periodistas, Seccional Bolívar, de la cual fue secretario general hasta transformarse ella en Colegio.
Siendo corresponsal del diario El Nacional” en Puerto Ordaz, me tocó cubrir con Pancho un siniestro aeronáutico donde perdió la vida un alto ejecutivo de Sidor. El era un excelente fotógrafo y las gráficas de aquel suceso las desplegó el rotativo de Puerto Escondido.
Francisco Salazar estuvo, al igual que su paisano Rogelio Salazar, muy vinculado a la revista “El Minero”, pionero del periodismo industrial y a propósito del cincuenta aniversario de esa publicación, el colega escribió lo siguiente: “Ser único, más antiguo y portador del progreso industrial, económico, social y cultural de la región y seguro de su futuro, constituye un privilegio para la industria que le hizo posible alcanzar y mantener a sus lectores informados y recreados en su lectura de todo acontecer y trascendencia en nuestra querida región, en tiempo que al contarlo alcanza ya medio siglo.
El minero ha sido portador en sí mismo de toda la evolución tecnológica, humana y social durante su larga vida, que en sus comienzos se codeaba con privilegiadas publicaciones de la industria petrolera como fueron El Farol, Tópicos Shell El Disco Anaranjado, Nosotros, entre otros. Refiero portador de su propia evolución por cuanto sus primeros ejemplares se realizaron en mimeógrafo o multígrafos de “garrapateados” textos en máquinas de escribir manuales sobre esténsiles, recorrió el linotipo y clisés entre plomo y antimonio, cruzó por la impresión offset para hacer vida contemporánea en el modernismo del chip, láser y la informática; lo que le permite seguir cumpliendo su misión de informar, entretener con prestigio de sus cincuenta años y seguir siendo moderno, ágil en su técnica de impresión, contenido y... único en el país.
El minero es periodismo sin egoísmo, sí porque siendo vocero de la industria ferrominera, sus páginas fueron más allá del contenido exclusivo de la empresa que lo produce. A lo largo de su media centuria sus páginas registran la más variada temática: regional, nacional, internacional, hierro y acero, industrias hermanas, cultura, recreación, deportes, ambiente, los pueblos y sus costumbres; referencia y consulta obligada para comprender y querer nuestra región y su industria como factores de progreso y desarrollo…”

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada